Semillas: desafíos clave

La cuestión de las semillas plantea muchos desafíos tanto en el ámbito de la biodiversidad, como de la seguridad y de la soberanía alimentaria. Es una cuestión que va más allá del terreno de la agricultura y la alimentación, ya que actualmente es también una cuestión de orden político y económico.

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Desafío económico: ¿quién maneja los hilos ? 

Actualmente, tres multinacionales controlan el 53% del mercado de las semillas. Para el agricultor medio, este monopolio supone una gran dependencia y una reducida capacidad de elección de semillas, cuyo precio sigue aumentando. Sin embargo, su elección podría ser más amplia y más barata.

Desafío político: ¿qué soberanía tienen los agricultores en este contexto?

Alrededor del mundo, las organizaciones de agricultores trabajan en una alternativa al sistema generalizado de comercialización de semillas y ponen en circulación semillas libres basadas en investigaciones e innovaciones llevadas a cabo por los propios agricultores.

Los países del Sur utilizan entre un 80% y un 90% de semillas no patentadas provenientes de mercados informales y muchos se han negado a firmar la Convención Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales, que prohíbe el intercambio de semillas de granja (semillas creadas directamente por los agricultores).

Desafío de la pérdida de la Biodiversidad

Las semillas son un componente clave tanto para la agricultura como, de manera más amplia, para los ecosistemas. Hoy en día, el declive de la biodiversidad se atribuye en parte al modelo agrario industrial.

Muchas prácticas de la agricultura industrial son en parte responsables de la degradación medioambiental y de la pérdida de especies y variedades de plantas y animales.

Además de los problemas que para los agricultores engendra el modelo agrícola industrial y las nefastas consecuencias medioambientales ligadas al uso masivo de pesticidas, la selección restrictiva de las variedades comercializadas constituye un elemento adicional de preocupación ecológica.
En efecto, sin diversidad dentro de las especies, las variedades tradicionales son más susceptibles de tener problemas de resistencia e incluso pueden llegar a desaparecer. Por su lado, los OGM y ciertas semillas híbridas no tienen la capacidad de adaptarse a todos los ambientes y, además, es habitual que sean estériles. Esto provoca que los agricultores dependan en gran medida de los proveedores de semillas.

Este escenario va en contra de los objetivos globales de seguridad alimentaria y desafía la soberanía alimentaria de los agricultores.
La mercantilización de la vida a través de las patentes de semillas, asociadas a daños medioambientales causados por los métodos agrícolas industriales, deja entrever crecientes problemas de abastecimiento, lo que afectará con seguridad al crecimiento del hambre en el mundo.